art24# Hoy somos un poco más pobre

Hace unas semanas nos despertábamos con una triste y desalentadora noticia, el derribo de la casa Guzmán, una obra maestra de la arquitectura contemporánea española ubicada en Algete (Madrid) del arquitecto pontevedrés Alejandro de la Sota, galardonado en 1973 con el Premio Nacional de Arquitectura.

Así expresaba la fundación Alejandro de la Sota a través de un comunicado, que bien puede ser aplicable a más casos:

“Sentimos empezar el año 2017 dando la malísima noticia de que la Casa Guzmán de Alejandro de la Sota ha sido demolida para ser sustituida por una nueva vivienda. Nuevamente, la arquitectura contemporánea sufre de la falta de cultura, de la falta de sensibilidad, la falta de protección y el fallo en cadena de la profesión, fruto de la desidia que se ampara en lo que es legal.”

Mucho (o poco según mire) se escribió1 sobre ello, con opiniones y/o argumentos que defendían posturas enfrentadas. También se podría pensar que es un caso aislado y de ahí el enconado debate en esta ocasión, pero no, por desgracia se suma a una larga lista de defunciones (y mutilaciones) que acumulamos. Aunque espero equivocarme seguramente no será el último caso2

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Artículo publicado en el blog de Arquia

Alberto Alonso Oro
Arquitecto (No colegiado) y editor en veredes.